jueves, 16 de mayo de 2013

JURAMENTO DE HIPÒCRATES

Hipócrates De Cos.
 
Juro y pongo a Apolo, el médico, y a Asclepio e Hygieia y Panakeia a todos los dioses y diosas como testigos de que cumpliré este juramento y este acuerdo segùn mi competencia y mi entendimiento.
 
Respetaré al que enseñó este arte como si de mi padre se tratase.
 Le dejaré participar en mi sustento, dándole de lo mío cuando esté en apuros.
 
 Trataré a sus hijos como si fuesen mis hermanos y les enseñaré este arte si lo desean, sin pedirles retribuciones ni contrato.
Asimismo, dejaré participar a mis hijos, así como a los de mi preceptor y a los estudiantes obligados por contrato y jurados, según la tradición médica, pero a nadie más, en los mandamientos, las clases y todas las demás instrucciones.
Adoptaré prescripciones facultativas a favor del enfermo y conforme a mi competencia y mi diagnóstico, pero cuidaré de aplicarlos sin perjudicar a nadie, ni de forma injusta.
 
 Tampoco daré ninguna medicina mortal, ni siquiera cuando me lo pidan y, además, no daré consejo al respecto.
Tampoco facilitaré a ninguna mujer un abortivo.
 
Juramento Hipocràtico en un documento bizantino del siglo XII
 
Mantendré mi vida y mi oficio de forma devota y con fidelidad.
 
No extirparé, ni siquiera a los que sufren de cálculos, dejando esta práctica en manos de hombres especializados en ello.
 
Entraré en todas las casas a las que llegue en el interés del enfermo, libre de cualquier injusticia y cualquier delito y especialmente de abusos sexuales en mujeres y hombres, así como en los criados y esclavos.
 
No mencionaré lo que veo ni lo que oigo durante el tratamiento, y lo mantendré en secreto, al igual que fuera de mi consulta en el trato con personas cuando se trate de algo confidencial.
 
Si consigo cumplir este juramento y no romperlo, que se me conceda la posibilidad de progresar en mi vida y oficio, haciéndome respetar para siempre por todos los hombres.
 
 Si vulnero y rompo el juramento, que me ocurra lo contrario.
 
Galeno e Hipócrates, mural del siglo XII.
 
 
«Ὁ βίος βραχὺς, ἡ δὲ τέχνη μακρὴ, ὁ δὲ καιρὸς ὀξὺς, ἡ δὲ πεῖρα σφαλερὴ, ἡ δὲ κρίσις χαλεπή».
«La vida es breve; el arte, largo; la ocasión, fugaz; la experiencia, engañosa; el juicio, difícil.»
Aforismos , Hipócrates

 
 

sábado, 9 de febrero de 2013

ROSARIUM PHILOSOPHORUM El proceso alquímico



“Las imágenes alquímicas muestran la ciencia del encuentro de la naturaleza con Dios mediante el símbolo del hombre. No son meras ilustraciones de los textos. El mejor ejemplo lo forma la serie de grabados del Rosarium philosophorum.
 Los originales se publicaron en Frankfurt en 1550. El texto es anónimo, aunque la leyenda lo atribuya a Arnau de Villanova, muerto en 1310, y reproduce, a modo de florilegio, citas de los grandes maestros del hermetismo.

I.La fuente alquímica, la fuente de vida. Una fuente de tres surtidores: los opuestos y la energía mediadora.
Cuatro estrellas de seis puntas situadas en los extremos de dos columnas de humo que surgen de ambos lados de la fuente. Otra estrella sobre la fuente flanqueada por el Sol y la Luna, sobre la cual un dragón de dos cabezas intenta devorar las estrellas

 Los grabados que se hallan incorporados al escrito original muestran las distintas etapas de la conjunción entre el rey y la reina que también son el sol y la luna. 

II. El Rey y la Reina: los principios opuestos. Se inicia la unión química. La Paloma como elemento mediador: el mercurio o Mercurio.


 El rey, a la izquierda, situado sobre el Sol, agarra la mano izquierda de la reina en pie sobre la Luna. Sostienen en su mano derecha ramas con hojas que se entrecruzan con la que sostine el pájaro que desciende desde una estrella de seis puntas. 

III.El rey y la reina desnudos entrecruzan las manos, los tallos y las hojas.

IV.El rey y la reina sentados en un baño hexagonal sostienen los tallos en la misma configuración que en la figura anterior.

Al final de esta fase, los dos alcanzan a ser uno y sobreviene la putrefacción o la muerte, una conjunción que el imaginero representa con el cuerpo de doble cara que se baña en el agua de un sepulcro.

V. La Conjunción, la Coniunctio o coito se produce en un estanque, en el agua. Junto a ellos el Sol y la Luna.

VI. La Concepción o Putrefacción. Un hermafrodita, mitad rey mitad reina, está tumbado como un cadáver en un sepulcro lleno de agua.
 En el texto en alemán se dice: Aquí reposan muertos el rey y la reina. Su alma se separa con gran dolor y pena.
 Sólo cuando se han unido las partes del símbolo comienza el proceso alquímico de la purificación, puesto que antes no existía la materia que pudiera convertirse en la Piedra filosofal. La propia reunión del cielo y la tierra, que, a consecuencia de la caída de Adán y Eva, habían quedado separados, sería la Primera Materia.

VII. La Extracción o Impregnación del alma. El andrógino rey-reina continúa en su sepulcro mientras un pequeño espíritu macho aparece entre las nubes.
La imagen  muestra la figura del muerto junto a un pequeño personaje, que personifica el alma, que asciende hacia una nube.  Se trata de la extracción del alma y el texto añade: Aquí se reparten los cuatro elementos. El alma entonces se separa del cuerpo rápidamente.
 La reina aborrece la muerte, así como la pobreza, sobrepasa al oro, la plata, las piedras preciosas, a todos los remedios grandes y pequeños, y damos gracias a Dios en su reino”.
El proceso enseña en qué consiste la ciencia divina según los alquimistas. Para que descienda el don divino, es necesario ir en su búsqueda. Los grabados del Rosarium philosophorum no pueden ser más explícitos.


VIII.El Lavado o Mundificación.Sigue el hermafrodita en su sitio mientras caen gotas de lluvia desde las nubes.
 El rocío que desciende desde la nube al sepulcro enseña la ablución o purificación, y el texto reza como sigue: El cielo hace aquí llover su rocío: el cuerpo negro en la tumba es lavado de la mugre. 

 El grabado siguiente reproduce la escena, pero, en lugar de descender el rocío, lo que desciende es el alma; se trata del nuevo nacimiento de la conjunción del rey y la reina, tal como está escrito: El alma se lanza aquí hacia lo bajo, al sepulcro.


 IX.El Regocijo, Nacimiento o Sublimación del alma. Un pájaro se aproxima a otro enterrado hasta la cabeza en el suelo. Un pequeño espíritu hembra desciende desde las nubes.

 X.El hermafrodita, ahora con alas, está de pie sobre la Luna. Sostiene en su mano derecha un cáliz con tres serpientes y en su izquierda otra serpiente enrollada (cáliz y serpiente son símbolos sexuales). A la izquierda de la imagen hay un árbol de la Luna con trece flores lunares. A la derecha, un cuervo. 
 Viene a refrescar el cuerpo que se ha vuelto puro. La última imagen de esta serie representa al ser de doble cara, erguido fuera de su tumba, sobre la luna y junto a un árbol lunar.

 XI.La Fermentación: otra cópula del rey y la reina en un estanque con agua.

XII. La Iluminación. Un Sol con alas permanece inmóvil en el aire sobre un sepulcro lleno de agua.

XIII.La Nutrición: el hermafrodita alado yace en al sepulcro lleno de agua.


XIV.La Fijación: el hermafrodita ha perdido las alas y yace en el sepulcro. Un pequeño espíritu hembra amanece entre las nubes.

XV.La Multiplicación. El hermafrodita en el sepulcro. Gotas de lluvia desde las nubes.

XVI.La Resurrección. Un pequeño espíritu hembra desciende sobre el sepulcro del andrógino.

XVII.La Evidencia de la Perfección: El andrógino con alas de murciélago, con las serpientes en sus manos está de pie sobre una colina bajo la cual tres serpientes se devoran unas a otras. Detrás, un león. A la izquierda un árbol solar con trece flores solares.A la derecha, un pelícano nutre a sus pollos con su propia sangre.
Pero no acaba aquí la serie de imágenes, pues, después de la representación del árbol lunar, se reproduce íntegramente el proceso que acabamos de narrar, el rey y la reina muertos, la ascensión del alma, el descenso del rocío y la incorporación del alma al cuerpo inerte, pero, entonces, éste no resucita según el árbol lunar, sino según el árbol solar.
 Al ser de doble cara y vestido de gala, le acompaña el texto siguiente: Aquí nace el rey digno de todo honor, nada en este mundo excede su grandeza, de lo que nace del arte o bien de la naturaleza entre todas las criaturas vivientes.


XVIII.El león devora el Sol. La sangre cae sobre la tierra.Se trata de la Piedra al rojo o Piedra solar. Representa la culminación de la Gran Obra. Sólo entonces aparece representado el león verde, la auténtica conjunción de espíritu y cuerpo, que hemos visto anteriormente”.




XIX.El Hijo con el cetro y el Padre con el orbe, sostienen la corona sobre una joven (María) mientras revolotea la paloma.


XX.La Palingenesia, la regeneración. La transmutación (no una mera transformación. En términos cristianos: la resurrección del cuerpo significa su glorificación y perfección)
 El muerto ha renacido; el comentario q ue acompaña a la imagen es el siguiente: 
La piedra al blanco y el árbol de las lunas. “Aquí ha nacido la noble y rica reina, los maestros la declaran la igual de su hija. Fecunda, da la vida a hijos sin número que son puros, sin mancha, libres de toda tara.







miércoles, 9 de enero de 2013

LA ESCALA DE LA ASCENSIÓN, ABRAHAM ABULAFIA



Abraham Abulafia fue un cabalista español, nacido en Zaragoza en 1240, que vivió en Tudela y viajó por Tierra Santa en 1260. Luego se instaló en Italia desde donde viajó a Barcelona y a Grecia  en 1271 y 1273, respectivamente. En 1280  fue a Roma con el objetivo de convertir al judaismo  al papa Nicolas III . Entre otras obras escribió un comentario a la Guía de perplejos de Maimònides . 

Entre sus obras de sabiduría que han sobrevivido, algunas de ellas relativas a los más profundos misterios de la Cábala destacan sus tres comentarios a la Guía de los Perplejos de Maimónides; La Vida del Mundo Futuro, donde enseña la técnica de meditación como un medio para conseguir la iluminación.

En su obra “Las siete vías de la Torah” comenta: «En cuanto a la séptima vía, es única en su género y contiene todas las demás: ella es el lugar por excelencia de lo sagrado y engloba las otras; aquél que la penetra percibe el Logos divino (la Palabra) que, surgido del Intelecto Agente, viene a afectar la facultad racional del hombre. 

Este Logos, en efecto, es una sobreabundancia del Nombre (bendito sea) que, pasando por el intermediario del Intelecto Agente, llega a la facultad racional. Así lo ha explicado el maestro (Maimónides, bendita sea su memoria) en el capítulo 36 de la segunda parte dela Guía. Esta vía lleva a la esencia misma de la profecía auténtica, da los medios a una aproximación de la quididad (el qué o el quién) del Nombre único, a este ser único que es el profeta entre los hombres. No conviene aquí describir precisamente esta séptima vía, que es dos veces santa. Pues no es posible transmitir el conocimiento del Nombre de 42 letras y del Nombre de 72 letras a aquél que desea adquirirlo si no es de viva voz, ni de comunicar ninguna tradición de otro modo al respecto, cuando no se tratara más que de principios de base. 

Es la razón por la cual prefiero ser muy breve sobre este punto, como conviene en este tipo de materias. Tales son las siete vías en las cuales la Torá está toda entera contenida».

Incluimos en este intinerario un poema de Abraham Abulafia publicado por la editorial "Libros del Innombrable" en su  Antología de poesía mística española cuya edición estuvo a cargo del Poeta Antonio Fernández Molina.

 Como recuerda Elemire Zolla, es tratar la materia del èxtasis  mìstico entendido como metàfora del desarrollo espiritual, es en esencia , lo que configura la nueva hermeneùtica cabalìstica. 
En este poema permutacional que Abulafia escribiò en  las siete vias de la torà,  la escalera aparece como sìmbolo.

LA ESCALA DE LA ASCENSIÓN
Abraham, Abraham desciende.
Abraham, Abraham asciende.
Aguas de nieve, el granizo devasta.
Aguas de pozo, el valle se empobrece.

La verdad es semejante a una escalera, para alabar a la Roca
principio de los intelectos supremos
sin determinación, su nombre es las diez sefirot
adoradas por los corazones circuncisos.

El ser dotado de inteligencia sigue las diez disposiciones
entregadas en la fe a los intelectos.


Son las vías de la expresión vocálica
se transmiten, pero ascienden y descienden.

Se forman, pero no con la composición de las criaturas
en las letras están combinadas y sopesadas.
Su nave rebosa de abundancia
y su balanza de sonidos y voces.

En su ser se regula toda permutación
firmamentos con la base de las criaturas humildes.
Lejos se hallan de la luz de las luminarias
su estela es el principio rector de toda actividad.

Los sonidos de la lengua están unidos a ellas
su manantial brota del manantial de la doble vida.
Truecan el nombre de esclavas por el de señoras
llaman señores a los esclavos.

Sin par, igual que piedras preciosas
se han consultado, y de ellas dimana una ley suprema.
Unidas y dispuestas en líneas de versos
para venerar y exaltar al Señor de los que celebran.

Se adhieren a la imagen de la materia en la forma
esencia son del Nombre, contenidas están en él.
Inmensidad de lo particular y lo general
sabed cuál es el fundamento de los accidentes en las formas.

¿Los hábitos internos no son, quizás, circunstancias y objetos?
pisoteados sin norma, ni ley.
Desdichado de mí, si en los cuerpos de los necios
sin conocimiento, las almas permanecen prisioneras.

El señor convierte en profetas los corazones nobles
expresiones de voluntad, en instantes fugaces.
Antes que nada, instruir a los ignorantes
de modo que teman los pecados y las tentaciones.

Las tablas grabadas están llenas de mensajes
la Roca los escribió con letras radiantes.
Todas las expresiones encierran sentidos ocultos
¿quizás para preservarlas en el joyero de la vida?

Porque con los seres sin conocimiento, con los ignorantes
los salmos quedan sin protección.
Dulces como la miel son las palabras vacías
según lo que dicen los extranjeros.

Las reglas del cuerpo sirven para realizar sus fines
los otros, los deseos, no tienen orden.
Parece perfecto: sus números revelan el valor de la fe
y las doctrinas de la tradición los ha elegido la Roca con cuatros estandartes
los ha transmitido, para que se cumpla toda indagación.

Sois la Verdad, oh nombres, principios sublimes
aquilatados en nuestro corazón por la alabanza.

viernes, 30 de noviembre de 2012

Notre Dame de France el Enigma de Jean Cocteau.



Construida por primera vez en 1865 en un lugar vagamente vinculado a los caballeros templarios, Notre-Dame de France , es una Iglesia de Londres que, quedó casi totalmente destruida por las bombas de los nazis durante el blitz, y la reconstruyeron hacia finales de los años cincuenta. 
A mano izquierda del visitante según se mira hacia el altar mayor hay una capilla donde no se venera ninguna estatua, pero que tiene un culto de seguidores sui generis.
Los visitantes acuden para admirar y fotografiar un mural muy peculiar que hay allí, obra de Jean Cocteau, quien lo acabó en 1960.

O mejor dicho, parece ser una de las iglesias más ocupadas de Londres, y además sirve de cómodo refugio a muchos indigentes de las calles, que son acogidos allí con gran caridad.
 Pero es el mural de Cocteau el imán que atrae a la mayoría de los visitantes que acuden a ella como parte del circuito turístico de Londres, si bien algunos optan por quedarse un rato para disfrutar de ese oasis de calma en medio de la agitación y el estrépito de la capital.


En principio el fresco tal vez decepciona, porque al igual que otras muchas obras de Cocteau parece apenas abocetado con algunos colores sobre una superficie lisa de enlucido.
Representa la Crucifixión: alrededor de la víctima los espantados soldados romanos, las mujeres afligidas, los discípulos. Tiene desde luego todos los ingredientes de una escena clásica de la Crucifixión, pero tal como sucede con la Última Cena de Leonardo, vale la pena echar una ojeada más detenida, más crítica y tal vez podríamos decir, con mayor esfuerzo del sentido común.

El personaje central, la víctima de la más horrible forma de suplicio a muerte, bien podría ser Jesús, pero también es cierto que no podemos estar seguros porque sólo se le ve de las rodillas abajo.
La parte superior del cuerpo no se muestra. Y al pie de la cruz hay una rosa enorme de color púrpura…..¿sìmbolo de la Alquimia?


En primer término vemos un personaje que no es romano ni discípulo, uno que se ha vuelto de espaldas a la cruz y parece seriamente trastornado por la escena que acaba de ver.

En verdad debió de ser un acontecimiento consternante, como siempre lo es la muerte de un hombre en tales circunstancias; y hallarse presente mientras todo un Dios encarnado derramaba su sangre sería sin duda terrible, indescriptiblemente traumático. Pero la expresión de ese personaje no es la del filántropo entristecido, ni la del seguidor confundido por la pérdida de su maestro.
A fuer de sinceros hay que decir que la ceja fruncida, la mirada de soslayo, componen la mueca de un testigo desengañado, incluso con un algo de repugnancia. La reacción es la de alguien ni remotamente inclinado a doblar la rodilla para rendir culto, sino que manifiesta su opinión de igual a igual.

¿Quién es ese que así expresa su desaprobación al hallarse presente en el acontecimiento más sagrado de la cristiandad? No es otro sino el mismo Cocteau

Sobre la escena brilla un sol negro que difunde sus rayos oscuros por el cielo en derredor. Delante de él hay un personaje de pie, posiblemente un hombre, cuyos ojos salientes vueltos hacia arriba, y vistos de perfil contra el horizonte, presentan un notable parecido con unos pechos erguidos.

Este es el Sol Negro, es un referente de la potencia X de la masonería (El sol de la tierra hueca, el signo del Kristos hermético

En el origen de Egipto, está Atum-Ra, la divinidad del Sol Negro. En Heliópolis, denominada On en egipcio, la Ciudad del Sol, se hallaba el Templo del Fénix. Ese templo antiguo era un lugar sagrado, un espacio para la divinidad. Al alba, a imagen de Zep Tepi (el Primer Tiempo de los antiguos egipcios), en el interior del recinto del templo, el Fénix –el rayo del sol– alcanza la piedra de Benben, el Piramidión cónico de hierro meteórico, colocado en lo alto del obelisco situado en el centro del recinto

Representado antropomórficamente con la doble corona de Egipto, la blanca del norte y la roja del sur, o con la cabeza de halcón y tocado por la serpiente cósmica Uraeus enroscada en torno a un disco solar, simbolizaba el Sol del atardecer, que sería sustituido en el curso de los siglos por el culto a Ra, el Sol en el cenit.
 Atum se convirtió en un Sol Negro, en un dios esencialmente invisible, que más tarde se transformaría en el Sol nocturno que viaja a través de las regiones subterráneas, o en el árbitro del destino, sentado en el polo del mundo.

Cuatro soldados romanos adoptan posturas épicas alrededor de la cruz, con las jabalinas colocadas en ángulos extraños y, a lo que parece, significativos. Uno de ellos lleva escudo, el cual muestra la enseña de un halcón estilizado. A los pies de dos de ellos hay un paño sobre el cual se han echado unos dados. La suma total de los puntos que muestran es cincuenta y ocho.

Un joven de aspecto insignificante se halla con las manos unidas al pie de la cruz; su mirada algo inexpresiva se vuelve vagamente hacia una de las dos mujeres representadas en la escena. Éstas a su vez parecen unidas por un amplio contorno en «M» justo debajo del hombre cuyos ojos parecen pechos.


 La de más edad, Maria , abrumada por el dolor, mira hacia abajo y diríamos que derrama lágrimas de sangre; la otra está literalmente más distante, y aunque se encuentra cerca de la cruz toda ella parece alejarse. La figura en «M» muy abierta se repite en el frontis del altar, situado justo delante del mural.

La última figura de la escena, al extremo derecho, es un hombre de edad indeterminada. Está de perfil y el único ojo visible se ha dibujado con la inconfundible forma de un pez.



ASI FLORECERAN TUS ROSAS, afirman los rosacruces en sus antiguos textos:
Busca lo Esencial.
¿Sabes tú qué es lo esencial, Lector querido?

Escucha. . .

Todas las cosas de la Naturaleza, todo cuanto ves y no ves, todas las formas cristalizadas y aun aquellos que tu pobre retina no alcanza a divisar, tienen un punto esencial, una sustancia íntima, un espíritu alado, inconsútil, por el que viven y se desenvuelven.

Todo lo demás es secundario, accesorio. No inútil, porque la inutilidad no existe dentro de la magna Obra del Universo. Son medios, vehículos, portadores si se quiere lo esencial. El medio es perecedero. Pertenece a nuestra tierra. Lo esencial es eterno. Pertenece al cielo de nuestro Espíritu.

Busca, por lo tanto, lo Esencial.



Tu Cruz se hará más llevadera y la Rosa le prestará su sagrado perfume.

1ª) Lleva en todo tus actos, una meta. En todas las cosas, un fin. Que éstos sean el de descubrir Lo Esencial. Clava toda su atención en ello y toma por armas lo útil, lo noble, lo bueno, lo bello, para conseguirlo, y desdeña todos los obstáculos que se interpongan.

Así florecerán las Rosas sobre tu Cruz..

La Rosa es el símbolo del Amor. 

En Tannhausser dice Wagner: A quien el corazón, se le inflame de amor lleva una corona de Rosas.
En la Alquimia la rosa es simbolo de las tinturas solar y lunar según su color blanca o roja.

 Yo soy la rosa de Sarón,dice Salomon en el Cantar de los Cantares.

Maria mira la Rosa a los pies de la Cruz:

Dondequiera intervenga la rosa, la acompañan el secreto y el silencio.

fuentes: Blog de Ana Vazquez,biblioteca pleyades, pagina oficial de Jean Cocteau,